Chretien de Troyés y su actualidad

Sin duda, al hablar del Santo Grial hay que referirse a Chretien de Troyés, del que se conoce muy poco sobre su vida. Se sabe que fue clérigo en la corte de María de Francia, y más tarde al servici…

Origen: Chretien de Troyés y su actualidad

Luz y esperanza de ingravidez.

Hoy ha hecho un sol radiante, como es propio del primer tercio de junio. Aproximándose el solsticio de verano parece que la luminosidad es más intensa sobre las plantas tocadas por la suave mano de…

Origen: Luz y esperanza de ingravidez.

Robert Barton o el empeño del anonimato.

1280px-hendrik_avercamp_003

El 5 de diciembre de 1620 un profesor del college Christ Churh de Oxford firmó un libro cuya primera edición apareció en latín y un año después se tradujo al inglés, para satisfacer las demandas de los editores que se quejaban de no vender ejemplares. Lo que quiero resaltar es que esta obra fue concebida para que fuera famosa por sí misma, sin importar el nombre de su autor, que sólo la firmó en el apéndice de la primera edición y no en las sucesivas, siendo su deseo permanecer en el anonimato más absoluto, de tal manera que las ediciones iban firmadas por un tal Demócrito hijo, cuando en realidad se trataba de Robert Barton, profesor de la misma Universidad de Oxford.

Se trata de ANATOMÍA DE LA MELANCOLÍA, tres tomos de estilo cuidado, directo y al tiempo barroco, donde emplea sinónimos y metáforas para alargar el núcleo al que quiere llegar este profesor ad vitam del college más prestigioso de la época, donde se estudia simultáneamente a Aristóteles y a Galileo. Él tiene tiempo para decir: en las ciudades vagan las esperanzas solícitas en un gran torbellino; corremos, nos apresuramos, nos empeñamos incansablemente; arriba temprano, a la cama tarde, luchando por conseguir aquello sin lo cual estaríamos mejor. Sería mucho más apropiado que estuviéramos callados, sentados y tranquilos, a nuestras anchas. Su único empeño está en las palabras, para que sean expresiones elegantes, compuestas como teselas, sin una sílaba mal situada, para luego exponer un tema pajizo; tan poco consistente como su apariencia; seguir la moda, ser escueto y cortés, es su única ocupación; ambos con el mismo provecho.

En otro momento habla de Lucrecia de Pietro Aretino cuando llegó a Roma por primera vez: el rumor de su belleza había llegado a quienes en la ciudad se dedicaban a admirar hermosas mujeres, que acudieron en masa,  como suele decirse, para contemplarla y acechaban su puerta… todos buscaban conseguir su amor, unos con indumentarias galantes y costosas, otros con su porte afectado, o con música, o con costosos regalos… era feliz el que podía verla y tres veces más feliz el que disfrutaba de su compañía. Esa única mujer valía un reino, cien mil otras mujeres, el mundo entero.

Él es consciente de su extravagancia, como dice Alberto Manguel, que prologa y hace selección de este libro compendio de la sabiduría de la época clásica llevada a comienzos del siglo XVII. Burton no se recata en emplear frases de los demás; es ciclópea su obra de tres volúmenes que me costó años conseguir, y emplea una lengua remozada y llena de colorido y sensualidad.

En el comienzo de la obra en que se dirige al lector dice el nuevo Demócrito al lector: No indagues en lo que está oculto, si te gusta su contenido y te resulta de utilidad suponte que el autor es el hombre de la Luna o quien quieras… aquí no encontrarás ni centauros, ni gorgonas ni harpías, nuestra página sabe a hombre. Mi tema es el hombre y la humanidad y lo que hace los hombres, sus deseos, temores, iras, placeres, alegrías, idas y venidas, es asunto de mi libro.

Pienso que en su intención hay algo más, cierto cuchicheo de los ambientes universitarios y la sociedad de su época, esa Inglaterra que atraviesa la pequeña glaciación que hacía que el Támesis se congelaba permitiendo patinar sobre el río.

(Pintura de Hendrick Avercamp). Texto José Luis Machado.

 

 

 

En el aniversario de la muerte de Edgar Poe

En el amanecer del 3 de octubre de 1849 Baltimore surgió de la oscuridad cubierta de una densa neblina que apenas dejó ver el cuerpo de un viandante tirado en una acera, fuera de la oficina electoral de Ryan, en el Fourth Ward Club. La mañana se presentía agitada en el estado de Maryland pues las cercanas elecciones de los contendientes locales al Congreso hacía que los agentes locales de los partidos se dedicaran a abordar a los viandantes solitarios tanto en el puerto como en la estación para terminar llevándolos a las oficinas electorales donde eran inscritos en las listas que les permitiría emitir un voto al que no tenían derecho. La situación geográfica de la ciudad la hacía atractiva a jugadores, prostitutas y todo tipo de estafadores profesionales que caían sobre las personas con aspectos vulnerables, y tras invitarlas a un trago de whisky potenciado con narcóticos debilitaban su pensamiento que quedaba a expensas de cualquiera de los partidos, conservador o republicano, pues la práctica del enjaulamiento o cooping era habitual en esa época de la naciente República.
Fue el elegante bastón de estoque el que hizo detener al transeúnte Joseph Walker, que se agachó para ver si aún vivía el moribundo con aspecto de mendigo pues le habían robado hasta la ropa y, su rostro le pareció familiar. Él avisó al Doctor Walker. Edgar Poe tenía cuarenta años y viajaba en tren de Richmond, en Virginia, a Filadelfia para cobrar un dinero con el que pensaba casarse, a su vuelta, ya que en Richmond lo esperaba su primer amor, Elmira, con todo preparado para una ceremonia que jamás se celebró. Poe ya era conocido como escritor, periodista y crítico y su abuelo el general David Poe fue un héroe de la Independencia de los Estados Unidos.
Comienza la leyenda de la que habla George Walter, pues su semblante se rompe como espejo hecho añicos para resurgir de la calidad indiscutible de su escritura:

Y el incierto y triste crujir de la seda
de cada cortinaje de púrpura
me estremecía, me llenaba
de fantásticos temores nunca sentidos…

Índice de materias que trata la publicación Buscadores de sueños del Océano Atlántico y la España de ultramar

Buscadores de sueños del Océano Atlántico y la España de ultramar

 

Personas interesadas lo pueden comprar en papel o digital en: http://www.amazon.es/s/ref=nb_sb_noss?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&url=search-alias%3Dstripbooks&field-keywords=buscadores+de+sue%C3%B1os+del+oc%C3%A9ano

El libro “BUSCADORES DE SUEÑOS DEL OCÉANO ATLÁNTICO Y LA ESPAÑA DE ULTRAMAR”, trata una serie de familias y gestas de marinos y pobladores relacionados con Canarias y América. Para ser más preciso proporciono el índice:  

Familia Arriaga. Página 9

Don Esteban de Arriaga y Amézaga: 9

Hipótesis sobre el apellido Adam: 13

Los Arriaga Adam. 25

Don Bartolomé Juan Roca y el buque Zuleika. 29

La Real Armada en 1825. 44

El conde de Venadito. 47

Las bajas y sus causas en la guerra de Cuba. 51

Vicisitudes de la población de Cuba. 55

Familia Brotons. 69

Continúa la familia Brotons. 73

Familia Brage. 77

Familia La-Roche y La-Roche Brage. 83

Rama mayor de La-Roche. 89

La familia Renshaw. 91

Comienzo de la familia Renshaw. 93

Benjamín Renshaw Hatchinson. 94

Los Renshaw Orea y Luna. 98

Luis Renshaw Ascanio. 99

Francisco de Paula Renshaw de Orea. 106

Francisco Renshaw de Orea Perozo y descendencia. 107

Francisco de Paula Renshaw Machado. 110

Don Jorge Renshaw Beautell. 110

Eduardo Renshaw Arroyo. 111

Juan Bautista Antequera, familia y gesta. 113

Pleito de la casa Ponte por el mayorazgo de Prieto. 131

Primera parte del pleito de 1817. 142

Seis cuestiones a dirimir. 145

Resumen. 156

Aporte documental sobre las aguas de los Realejos. 159

Las aguas de Tigaiga, la Azadilla, Babón, Asoca y la Rambla. 161

La Luisiana y Bernardo de Gálvez. 175

Bernardo de Gálvez. 180

Primera entrada en Colombia. Antecedentes. 185

Colombia, el oro del Bogotá, el Dorado y las Amazonas. 192

Colombia en el origen. Entre la abundancia y la escasez. 195

Antecedentes de Santa Marta y costa caribe. 199

Gobernación de don Pedro Fernández de Lugo. 200

La familia Anchieta. 217

Los Anchieta de Tenerife. Origen y descendencia. 232

Bernardino González Hernández Salgado Testamentaria. 247

Disposiciones testamentarias de don Bernardino González. 248

Fincas heredadas o adquiridas por compras con pacto de retro. 249

Créditos hipotecarios heredados también en común. 253

Ascendencia de don Bernardino González y Hernández Salgado. 256

La familia Montenegro. 259

La fortuna de los Fernández del Puerto de la Cruz. 285

Juan Cabrera Martín o el origen de una fortuna indiana. 299

Descendencia de don Juan Cabrera Martín. 306

Familias relacionadas Galván y Escanaverino. 307

Pleito de Franchi. 313 a 369

El derecho de capitalidad de San Cristóbal de La Laguna 1820. 371

Apéndice.