Adivina adivinanza

estampida-elefantes

¿Qué pasaría si Puigdemont contesta el requerimiento del Estado, con el documento firmado por todos y cada uno de la mayoría ratificante de la declaración de independencia? Una burla más al Estado de derecho, pues es como el chiste de ¿Cómo pasar desapercibido un elefante por las Ramblas de Barcelona? Pues en manada.
Ningún otro sentido tiene la premeditada y contumaz firma de dicha proclamación unilateral e ilegal que la responsabilidad compartida, cuyo número piensan los hará transparentes a la responsabilidad, o lo que es lo mismo, a ojos de la comunidad internacional les da impunidad por su teatral puesta en escena.

Lo que realmente pierde la Generalidad de Cataluña, con el traslado de sedes sociales de empresas.

Escher

Es asombroso la falsa opinión de expertos en Economía en las cadenas de radio y TV más importantes de España, donde al hablar de la salida de empresas de Cataluña distorsionan su efecto. Se trata en realidad, cosa que no dicen, que la hipotética y posible República Catalana no recibirá el Impuesto de Sociedades que pensaba iría a sus arcas, ni las cotizaciones a la Seguridad Social de todas las empresas que se han marchado y seguirán yéndose, cantidades que continúan ingresándose al Estado español. Por ello, la pérdida de dichos caudales para la nueva República Catalana serían demoledores, al no poder pagar pensiones sin recibir cotizaciones de la Seguridad Social, ni obras públicas con ingreso tributarios y en su caso el IVA. Además se incrementa la imagen de un gobierno separatista con falta de coherencia formal, pues el plan económico diseñado por expertos, donde una de las promesas eran que al ser independientes serían más ricos y felices no es verdad. Y como sucedió a Escher,  dichos dirigentes han de reconocer que no le interesa mucho la realidad, ni la humanidad, las personas o la psicología, sino sólo las cosas que pasan por su cabeza para crear su propio universo de intereses.

Foto: Imagen ilusoria de Maurits Cornelis Escher.

 

Queremos vivir no solamente iguales sino libres…

Zeus y Hera

En libros que no van a leer la gran mayoría, se habla de la mejor manera de vivir, pero sucede que la mayoría de autores no se ponen de acuerdo, aunque genéricamente piensen que el poder, el dinero y la fama lo colman todo, otros piensan en la evasión de su realidad cotidiana, bien por medio de videojuegos y todos los entretenimientos que proporciona la era digital, que en cierta medida tienden a abrir una ventana a la monotonía de ganar dinero, para que sobre la marcha acabe retenido por infinidad de acreedores de todo tipo. Otros prefieren practicar o asistir a eventos deportivos, otra manera de escapar del jefe o compañero incordio, aunque consista en lanzarse a una carretera en una frágil bicicleta o buscar el sosiego en la naturaleza. También nos gusta disfrutar de programas de aventuras, y en algún momento tener la propia, pero ya nadie quiere ser político, si tiene tres dedos de frente, o como dice un amigo mío que sigue aprendiendo español: con tres dedos enfrente. Vida política que definió Hanna Arendt como estimulante pero que hoy para la mayoría de españoles se está convirtiendo en una pesadilla. ¿Qué es lo que sucede? Pues que tenemos demasiados políticos y con ellos demasiadas instituciones donde ocupar sus puestos, tantas que se pisan las unas a las otras. Sufrimos una sobrepoblación de políticos en la agonía de las ideologías, pues como dice Negri en Goodbye Mr. Socialism: «cuando se pretende eliminar la violencia de las relaciones sociales, sobre todo en una situación como la actual, dominada por un estado de excepción permanente ¿Qué se quiere decir?… La izquierda nunca ha logrado elaborar un análisis realista de la violencia… no sabemos todavía qué significa juntar al precariado intelectual, los viejos obreros-masa y la inmigración masiva… (pág.82).

Aunque lo más grave es que el bachiller Puigdemont confunde democracia con populismo, pues su ideología se reduce al odio violento e inextinguible a los privilegiados de Madrid, –que llama Estado– y que obstaculizan a los privilegiados de Cataluña, Pujol y su entorno, utilizando a los defraudados y desheredados de la crisis como ariete de una rebelión cuyo lema es dar rienda suelta a las emociones. Así que las libertades políticas, constitucionales y en último término individuales no le interesan en absoluto, como ha puesto de manifiesto llenando los colegios de urnas, niños y abuelos para que todo saltara por los aires.

Extrapolando a Barcelona por Viena me viene Fraçois Fejto, cuando cita a Claudio Magris, para decir: hubo un tiempo en Barcelona donde el individuo valía más que su nacionalidad, donde la monarquía podía ser una patria y hubiera podido ser un modelo microcósmico del gran mundo del futuro.