La variedad del mundo y la percepción

El hombre, por mucho que lo intente, jamás podrá despojarse de su cultura, que establece un equilibrio no solo individual sino colectivo consigo mismo y con los demás, y determinará la forma en cómo percibe el mundo y cómo se representa y lo cuenta. Así, nuestra percepción en la actualidad tiene que ver con aspectos cósmicos de nuestra naturaleza, con la salida y puesta del sol, con el alineamiento donde predominan las líneas visuales y las superficies planas, en contraposición al arte en el barroco y más próximo en el modernismo. Nos gustan los espacios abiertos, diáfano, donde el horizonte quede visible, más que la superficie cerrada de un apartamento al que le han robado centímetros, o una butaca de avión donde nos introducimos como el pie en un zapato de tacón, ante la mirada complaciente de la tripulante de cabina. Y es porque lo que determina nuestra aceptación de un determinado espacio viene dado por lo que en él se puede hacer, que ha de ser siempre una extensión de uno mismo para satisfacer las necesidades vitales. También hay un impulso que controlar, porque en la vida no todo consiste en avanzar, sino también en conservar y afianzar, ya que sin duda la naturaleza humana es movimiento, citando a Pascal, pero sin dejar pasar que es precisamente ese movimiento el que al final desestabiliza. No hay nada que ayude más a la reflexión que un viaje y en este caso que he visitado la Feria Alfonsina de Guimarâes, donde se recrea la Edad Media, tengo que resaltar que sin duda fue una época de privaciones y tinieblas, donde el ser humano vivía simplemente para lograr su salvación en la otra vida, reconociendo sus bajezas y culpas, reales o imaginarias, como representa una calle dedicada a la incitación al pecado, a la lujuria y la enfermedad. Donde está presente el cadalso pero también la alegría de los panes y los quesos, los telares y los titiriteros con su música y juegos malabares, para intentar escapar de un orden cerrado y estricto a la bondad de una vida cotidiana corta y huidiza pero llena de sensaciones placenteras, donde la gente se comunica y se proyecta a través de la técnica de los maestros canteros, los herreros, el curtido de pieles o los telares, la fermentación de las uvas que ayuda a salir de la monótona vida del campo. Cuando la percepción de la realidad era circular, donde se entendía que la mujer representaba la sabiduría del orden natural de las cosas y el hombre el intelecto que unidos concebían la variedad del mundo.

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s