Feliz Año Nuevo 2016

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En una tarde apacible, en que se aproxima la noche, nada presagia que algo va a pasar como es el término de un año y, lo que es más sorprendente, la entrada del nuevo 2016. Siempre, en estas ocasiones surge la pregunta que queda en el aire, cuya respuesta va a ser contestada más adelante, en el transcurrir de un tiempo, que con la velocidad imparable de lo cotidiano nos va a envolver en sus vericuetos y atajos, en sus largas cuestas y pendientes sin fin.

Mi mensaje es de armonía, de encontrar simplemente una reflexión para saber que somos importante a los demás, que alguien cuenta con nosotros para un proyecto, aunque esté detenido o parezca que se difumina entre las brumas de lo incierto, que el sol sale cada día de las siguientes estaciones también un poco más temprano para cada uno de nosotros y eso nos ha de tranquilizar, porque la esperanza y la confianza en uno mismo es lo que hace que surjan las oportunidades.

Y con esta sencilla reflexión les deseo un FELIZ AÑO 2016.

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Maccanti, entre la añoranza y los sentimientos

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Este día 28 de diciembre, para muchos intrascendente, era el cumpleaños de mi padre, día que jamás celebró y le enfadaba que lo felicitaran y más que le regalaran algo. Así que para mí hay cierta nostalgia, como decía Arturo Maccanti: «vivo está mi futuro en mi pasado. ¿Es la felicidad? Sí, pero no la de la risa sino la del encuentro, la felicidad eres tú con el poema, lo demás son relaciones públicas». Él, en Coronación y exilio habló con voz magistral de la relación de un pequeño con su madre. Y me preguntaba: «tú que has estudiado tantas familias de Portugal, ¿cómo es la madre portuguesa? Como si él no lo supiera mejor que yo que igual a tantas desprendidas madres del mundo, peculiares dentro de su generalidad porque son lo más importante para sus hijos. Yo, siguiendo el juego contestaba, haciendo como si no hubiera leído Coronación y exilio: «es el eje alrededor del cual se mueve el hogar la custodia del orden natural de las cosas, como diría Lobo Antunes. Alrededor del quien giran todos los hijos, como lo son tantas madres del mundo. Y me acordaba del dicho: «la mujer de asiento, y al hombre que se lo lleve el viento…».

Y es entonces, a través de esta reflexión cuando me pregunto: ¿cómo son los padres?

Maccanti hablaba de su entrañable relación con la playa de las Canteras, donde transcurrió su infancia, la casa con la puerta abierta, donde los niños entraban y salían a la playa, la añoranza que sentía de su madre cuando dijo: «Si alguna vez fui príncipe de la luz fue en tu reino… Me coronaste con tu risa en la tibia arboleda de tus brazos. Hiciste para mí rosa la rosa, pájaro el pájaro y cetro la alegría.
Agotaste los ojos mirándome dormir. Por esto acaso fueron tan hermosos mis sueños.
A manos llenas me trajiste el mar, ya para siempre compañero mío.
Fue mi primer paisaje el color de tu falda y tu voz la primera canción de mi existencia.
La huella de mi pie cupo en la tuya. Tú eras la dicha y yo te perseguía con mi pequeño corazón de niño por las orillas de los mares. Durante mi reinado el sol nunca se puso y el mundo estuvo acorde. … y un día te perdí sin saber cómo, sin saber dónde, sin saber por qué».

Eso fue precisamente lo que sentí hoy, aniversario del nacimiento de mi padre, pensando en él pero incapaz de definir mis sentimientos y es que a veces las palabras son innecesarias.

FELICES FIESTAS DE NAVIDAD

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Cuando se acerca la Fiesta de Navidad se aprecia cierto aumento en la percepción de los sentimientos, estamos más receptivos y al tiempo nos comunicamos más. Son días también para comenzar a pensar y así al acercarse el Año Nuevo podremos prometernos que vamos a ser mejores, aunque la mayoría de las veces no dependa de nosotros, meros receptores de una sociedad dinámica y que necesita cambios aunque no a costa nuestra.

Todo esto es efímero, se impone lo cotidiano, y ahí tenemos una hermosa Luna llena, que para mucho de nosotros será la última que veremos un 24 de diciembre, pues no volverá hasta el 2034, y también los amaneceres de estos días espléndidos, que nos regala la naturaleza en un tiempo inigualable e infrecuente en Navidad.

Después de todo, solo se trata que dejemos de matar y hacer daño a otra vida. De consumir sustancias que alteren la conciencia. De no tomar lo que no nos ha sido dado. Y de dejar de tolerar la mentira.

La imagen que he querido encontrar es de la Navidad de Etiopía, ese gran País de un continente desgarrado. Deseando que para ellos también sea rica en dones y de esperanza y paz.