¿POR QUÉ PERDIÓ ESPAÑA LA LUISIANA?

Luisiana española

Respecto al destino de la Luisiana, siendo Napoleón Bonaparte primer Cónsul, por el tratado concertado con su Majestad Católica en San Ildefonso, el 1 de octubre de 1800, firmado por Mariano Luis de Urquijo y Alejandro Berthier, plenipotenciarios de ambas naciones, España cedió la Luisiana y entrega seis navíos de línea, en compensación del establecimiento territorial que ofrece Francia con título de rey al infante duque de Parma, como estipuló el artículo 5 de dicho documento, navíos de guerra en buen estado, de porte de setenta y cuatro cañones, armados y arbolados y en disposición de recibir equipajes y provisiones francesas, que debían ser entregados un mes después de la ejecución de la estipulación relativa al duque de Parma.

Es decir, se permuta la Luisiana por el título de rey para el duque Carlos II de Parma, hijo de Luis duque de Parma y de la infanta María Luisa de Borbón, nieto por vía materna del rey Carlos IV de España y de la reina María Luisa de Parma. Luego fue nombrado el 27 de mayo de 1803, a la edad de cuatro años, rey de Etruria bajo la regencia de su madre, la infanta María Luisa de Borbón. Sin duda el Reino de Etruria fue una invención diplomática de Napoleón, que lo utilizó como moneda de cambio para negociar con la corte de Madrid, hasta que el 10 de diciembre de 1807 desposee a Carlos del título de rey y regresan a Madrid, donde Napoleón le promete de nuevo un título de rey de la Lusitania Septentrional, en el norte de Portugal, cuando dicho reino fuera conquistado por el ejército conjunto hispano francés. En esos años, la flota de la mar océano, en número de 17 navíos de gran porte, permanecía retenida en la dársena bretona de Brest, al mando de don José Mazarredo, entretenido por Napoleón en París, mientras Gravina se las veía con el almirante Bruix. Impidiendo su salida la escuadra inglesa, renovada en avituallamientos desde la cercana costa inglesa.

Fue en 1817 cuando Juan Martín de Puyrredón, director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, se dirigió a la corte francesa con el anhelo de de las provincias argentinas de elevar al trono a un príncipe europeo, para garantizar la independencia surgida de la revolución de mayo por medio de una monarquía constitucional que consolidara la aventura soberanista. Como el candidato preferido era Luis Felipe duque de Orleáns, que después fue rey de los franceses, se pensó para sustituirlo en el infante Carlos Luis, príncipe de Lucca, miembro de los Borbones reinantes en Francia y España, negociación que llevó a cabo Valentín Gómez, pero al ser vencidos los unitarios por los federales, en la batalla de Cepeda en 1820 o batalla de los diez minutos, concluyó esta nueva aventura.

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